LA ESENCIA DEL VINO DE JEREZ. La mayoría de los vermuts del mercado se elaboran con un vino blanco neutro, que sirve principalmente como vehículo para el azúcar y los botánicos. En esta categoría, el vino suele ser el ingrediente menos interesante.
Lustau lo hizo al revés. La base de este vermut son dos vinos de Jerez de su propia finca: un Amontillado seco y oxidativo y un Pedro Ximénez dulce y sedoso, envejecidos en criaderas y solera durante unos 10 años. Solo entonces se añaden los 10 botánicos, infusionados por separado.
La diferencia es notable: aterciopelado, con fruta madura, madera ahumada, un final a avellana y un amargor limpio. No es un vermut dulce. Es un vino de Jerez que decidió convertirse en vermut.
Gran Oro en los International Wine & Spirits Awards 2024. Oro en Bacchus 2026. Mejor Vermut por AEPEV en 2025.